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En cualquier lugar del mundo puedes toparte con
dos especies de individuos muy diferenciados: los que han nacido
mamando de las ubres del automatismo y los que no saben qué
carajo es eso. En el primer grupo encontramos a los amantes
de los viajes organizados, los megacentros comerciales, los
lacoste y los caballitos de polo, la postura del misionero,
las playas masificadas, la radiofórmula y ‘La casa de tu vida’,
la mediocridad general y el domingo de barbacoa; clones inertes
que hacen de la repetición, el aburrimiento y el estatismo su
plataforma vital. En el segundo tenemos a los que planean sobre
el territorio de lo desconocido y lo novedoso, individuos inquietos
y ávidos de eléctricos estímulos con los que oponerse a lo establecido.
Son los que de pequeños preferían los indios a los vaqueros,
la calle a la televisión, lo minoritario a lo masificado, lo
alternativo a lo convencional; aquéllos que han tomado la decisión
de intentar vivir al margen de las tendencias sociales.
A los unos y a los otros les ofrecemos PUNTO APARTE,
un festival periódico que experimenta con los nuevos lenguajes
de la expresión y la interpretación. Un lugar de encuentro,
creación y exposición que plantea su existencia desde una perspectiva
crítica, social e ingeniosa. Una sublevación elocuente pensada
para los inquietos devoradores de caras B.
PUNTO APARTE pretende ser una rara avis cultural,
una propuesta crítica, contemporánea y reivindicativa en los
temas que trata, visceral, real, vanguardista y con un espíritu
libre y liberador capaz de concienciar, de crear redes y de
romper automatismos.
La actual oferta cultural, la que se encuentra a nuestro alcance
en circuitos comerciales de salas, museos, teatros y auditorios
trata cuestiones que satisfacen sólo a una parte de
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la sociedad. PUNTO APARTE va a mostrar el
otro lado del cotarro artístico, un universo cultural y social
con un lenguaje propio más rompedor y experimental. Vamos a
rescatar la palabra contemporaneidad, convertida hoy en un vocablo
maniAdo, intentando que nuestra propuesta tenga una condición
reivindicativa de temática actual.
Tiene que ser un fenómeno único, capaz no sólo de activar la
cultura de una zona geográfica concreta, sino también el grado
de exigencia de un público cada vez más anestesiado y poco habituado
a espectáculos que golpeen sus conciencias, que puedan llegar
a hacerles sentir vivos, o muertos. Queremos poner en escena
actuaciones sin censura, que no obvien la parte más cruda de
la sociedad en beneficio de una imagen idílica. Se trata de
ser honestos y de representar al ser humano en toda su magnitud,
con sus injusticias, sus vergüenzas o sus virtudes.
Queremos propuestas artísticas que giren en torno a la investigación,
a la búsqueda de algo nuevo, sin tener la mirada puesta en la
crítica, en el aforo o en la rentabilidad. Espectáculos que
no busquen únicamente el entretenimiento, pues éste sería un
pobre botín cuando pueden conseguir conmover, erizar la piel,
hacer temblar de alegría, excitar y, por qué no, replantear
ciertos aspectos de nuestras vidas.
PUNTO APARTE va a ser también una gran tribuna
para compañías que trabajan con actores, bailarines o escenógrafos
con algún tipo de discapacidad física o psíquica; grupos marginales
que no deambulan por circuitos comerciales, pero que resultan
rompedores en su lenguaje escénico por lo arriesgado de sus
propuestas; colectivos que cuentan verdades a gritos, que critican
y reivindican un sitio en nuestra sociedad. |