Festival Punto Aparte 2005
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PIPPO DELBONO:
EL TEATRO DE LA RABIA


MIERCOLES 01 JUN
CENTRO PARRAGA
MURCIA

ESTRENO EN ESPAÑA DE LA PELÍCULA “GUERRA”
UN FILM DE PIPPO DELBONO
CENTRO PÁRRAGA
20:30 H.

CONFERENCIA A CARGO DE PIPPO DELBONO Y PEPE
ROBLEDO (CÍA. PIPPO DELBONO)

PRESENTACIÓN DEL LIBRO “EL TEATRO DE LA RABIA”
PRIMERA EDICIÓN EN CASTELLANO DEL TRABAJO DE PIPPO DELBONO, CON FOTOGRAFÍAS DEL FOTÓGRAFO FRANCÉS JEAN LOUIS FERNÁNDEZ
CENTRO PÁRRAGA
21:30 H.


Ficha Técnica:
GUERRA. 2003
61´. ITALIA (V.O.S.E.)
DOCUMENTAL
Producida por
Daniela Cattaneo Diaz (H. FILMS)
Dirección
Pippo Delbono
Actores
Bobó
Gianluca Ballare
Gianni “Puma” Briano
Margherita Clemente
Piero Corso
Armando Cozzuto
Pippo Delbono
Lucia Della Ferrera
Fausto Ferraiuolo
Gustavo Giacosa
Simone Goggiano
Elena Guerrini
Mario Intruglio
Tomaso Olivari
Pepe Robledo
Akram Telawe
Fotografía
Paolo Santolini
Montaje
Marco Spoletini

Presentada en el concurso de la 60 Muestra de Cine de Venezia en la sección “Nuevos territorios”
Premio David de Donatello 2004 “Mejor largometraje documental”
Premio XXI Edizione Sulmona Cinema 2003 “Mejor film”

 

Pippo Delbono, actor, autor y director de teatro y cine, nació en Varazze (Liguria-Italia) en 1959. Ha estudiado la relación entre el teatro y la danza, y, en particular, los principios del teatro asiático, y ha recibido formación en el Teatro Odin en Dinamarca.

A finales de los 80 fundó su propia compañía, con la que ha creado todos sus espectáculos, desde “Tiempo de asesinos” (1986) a “Gente de plástico” (2002), presentados en Italia, Francia, Alemania, Suiza, España, Bélgica, Portugal, Polonia, República Checa, Serbia y Montenegro, Albania, Bosnia, Egipto, Irak, Cuba, Argentina, Canadá, Brasil, Venezuela, México y Perú, entre otros países.

Sus textos teatrales han sido publicados por ediciones Ubulibri y Pippo Delbono, y “Mi teatro”, en Actes Sud. Su espectáculo “Barboni” recibió el premio UBU en 1997; “Guerra”, el de la crítica italiana en 1998, y “Gente de plástico”, el Olimpo de Teatro en 2003.

Lejos de esforzarse por conseguir actores de renombrada reputación y por crear un espacio más para las representaciones tradicionales, ha preferido trabajar con actores no profesionales. ¿Quiénes? Internos del manicomio italiano de Averes, donde desde 1997 se ha dedicado a realizar talleres de interpretación. De acuerdo con la idea de lo que para él debe ser un actor, se ha dedicado más al trabajo físico que al psicológico, en contra de la tendencia convencional que se viene observando en Europa, una posición que le lleva incluso a situarse más cerca del teatro oriental que del occidental. Como él mismo sostiene, “se trata de una cosa distinta al neorrealismo italiano (…) Para estar vivo, el teatro debe tocar la vida de cada uno y su relación con otras personas (…) Busco un elemento distinto, un distinto modo de ser actor sobre el escenario, otro camino que no es el psicológico”. La experiencia con la clase de trabajo que propone contempla exigencias que no dejan espacio para la improvisación, por lo que afirma: “Para mí no existe la improvisación, es otra la realidad que nos sale del alma.”

Hablamos de “otra tipología de actor”, como lo llama Delbono, quien además no se ha propuesto salvar a nadie, en el sentido social que se le presupone. En este sentido, el director asegura que ha construido “una historia muy verdadera (…) Para mí, encontrar a este tipo de gente llegó a ser la única posibilidad de vivir. Ese discurso está para mí en otra dimensión. Yo veo la belleza donde otros dirían que no la hay de ningún modo”.

Delbono se enfrentaba, más bien, a la recuperación de su propio aliento vital, impulsado por una experiencia de vida que prácticamente lo alejaba del mundo. Así, se ha permitido abrir la ventana hacia otro escenario y, refiriéndose a uno de sus actores, no le ha sido posible esconder la verdad sobre éste: “Sobre el escenario está completamente lúcido y, en la calle, está completamente loco.” Y quizá en esa demencia haya un espacio para la cordura, porque, según el director, en el contexto contemporáneo de manifiesto sobre las tablas, estos personajes lucen como lúcidos, con lo que se trabaja así desde otra dimensión con los marginados del mundo.

Lugar de la alteridad, es decir, de la humanidad por excelencia, el teatro de Pippo Delbono podría reenviarnos a los orígenes del arte de la comedia, a ese tiempo en el que, al margen de la sociedad, el comediante vivía entre sus semejantes: los mendigos, los lisiados, los charlatanes, los bufones y los locos. Creada en 1986 por Pippo Delbono y el actor argentino Pepe Robledo, su compañía reúne a actores que evolucionan hacia el linde de la institución teatral italiana, algunos de los cuales son considerados como marginados y excluidos de la sociedad.

Si el ser humano es el centro del universo como se muestra sobre el escenario, no hay ningún pathos en el enfoque de Pippo Delbono. Los cuerpos en su diversidad, en la diversidad de sus condiciones, de sus experiencias y de sus expresiones son la clave de bóveda de su teatro; un teatro que también forma parte del lenguaje forma también parte de su compañía y en el que las referencias son menos teatrales que musicales y coreográficas, plásticas y cinematográficas. Y es que esas referencias salen directamente de un baúl de atrezzo atiborrado de miradas, de impresiones, de situaciones y de experiencias vividas.

“(…) Me lo ha dado un querido amigo, mi ex camarada de instituto que se ha vuelto director general de una gran empresa en Italia, y como cambia de traje cada vez que coge un avión, es entonces cuando me ofrece algunos de ellos. Los zapatos son de Lacoste auténticos. Cuando estuve en Sarajevo conocí a un chico que había permanecido allí todo el tiempo que duró la guerra y nos hicimos amigos. Un día hablamos algo en un bar y él me dijo: “Yo he visto el hierro quemado. Venirse abajo. El hierro se volvió vulnerable como la carne. He visto montones de cápsulas. Piedras. Piedras quemadas. Piedras explotadas. Marcas de balas sobre las paredes. He visto a la gente hacer cola durante horas para beber agua a 20 grados bajo cero bajo el blanco de los francotiradores. He visto a los niños en la calle con las cabezas cortadas. Y tú, tú no has visto nada.”

 
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