Festival Punto Aparte 2005
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RODRIGO GARCÍA:
PREFIERO QUE ME QUITE EL SUEÑO GOYA A QUE LO HAGA CUALQUIER HIJO DE PUTA
Teatro

JUEVES 02 JUN
21:00 H.
SALA PUERTAS DE CASTILLA
MURCIA

  Creció entre filetes y chuletas, e incluso aprendió a darle buenos cortes a la ternera. Al fin y al cabo, ése era el negocio familiar. Por si fuera poco, Rodrigo García ha nacido en Buenos Aires, el paraíso de los asados. Así, cuando le tocó poner nombre a su propia compañía teatral, no se lo pensó dos veces: La Carnicería.

Sin embargo, en tal denominación hay algo más que recuerdos infantiles. Existe también una clara referencia a la física transgresora que ha sido siempre la marca de fábrica de su estilo, y a esos cuerpos que el propio creador considera tema central de todos los espectáculos.

Autor y director, con 20 montajes a sus espaldas y la deserción de la publicidad, medio en el que empezó a ganarse la vida –“la creatividad aplicada a vender una mierda de producto no tiene nada que ver con la creación artística”, dice–, a sus 39 años García ha oxigenado la escena española, rompiendo convenciones y hermanando disciplinas. Su teatro huye de las representaciones y retrata la vida con mostaza, pollos reventados, palabras afiladas y cuerpos espasmódicos.

Queda claro que combatir lo establecido se debe hacer con un lenguaje rompedor. Un lenguaje en el que los cuerpos de los actores no son un simple contenedor de palabras, sino una implicación total en todos su desarrollos dramáticos. Son hombres los que claman contra lo que hacen los hombres, y lo deben experimentar entregándose a una relativa violencia física escénica, a un baño constante de bebidas y comidas hasta que logran crear en la sala un ambiente repugnante fruto de la mezcla del vino con la leche y el detergente; de una explosión de productos de consumo que llueven del cielo. Hay denuncia y llamada a la acción, solidaria pero activa, de todas las partes aludidas.

El primer monólogo de “De Goya a Borges”, el que lleva el título de “Prefiero que me quite el sueño Goya a que me lo quite cualquier hijo de puta”, también es el nombre de una vídeo-instalación que alude al cuadro “Duelo a garrotazos”, de Goya, y nos aproxima a los opuestos, aparentemente irreconciliables. El monólogo parte de una situación aparentemente cotidiana: un hombre de unos 40 años decide que ha llegado el momento de hacer algo importante y, con los ahorros de toda su vida –unos 6.000 euros– quiere llevar a sus hijos a pasar una noche en el Museo del Prado. Sin embargo, los hijos prefieren ir a Disneylandia. Este es el punto de partida de un delirante viaje por una vida de perdedores, que entremezclan sin aparente criterio los deseos más primitivos, los más comerciales y los más estrambóticos.

Esta falta de criterio definido hace posible la basculación entre situaciones realmente cómicas, absurdas o chabacanas, y todo ello alrededor del más puro anhelo por vivir, vivir con mayúsculas. El personaje quiere dejar de sobrevivir para poder vivir, aunque sea una noche, en el Museo del Prado con sus hijos, las musas, unos bocatas de chorizo y unos gramos de ‘farlopa’.

“Borges” es una visión implacable del celebérrimo autor argentino del que toma el apellido. Todas las miserias también son propias del mito: la ceguera, fisiológica y frente a la dictadura, y la falta de compromiso, entre otras. Un hombre azul, cuasi gnomo, encarna la fantasía borgiana y actúa de bufón que nos escupe a la cara todo aquello que nunca nos atrevimos a pensar, o tal vez aquello que pensamos y nunca nos atrevimos a decir. La literatura es una gran mentira, y las mentiras mentiras son.

“De Goya a Borges” son dos monólogos de una factura impecable, donde el trabajo actoral requiere de una importante dosis de compromiso con el personaje. Algunas interpelaciones al público no rompen el esquema de monólogo interior, y la parte narrativa también sirve para definir al actor y caracterizarle. Sobriedad y exceso, altura y bajura, aquí y allí, compromiso lúdico y acción reflexiva. Una lástima que los pocos creadores, con mayúsculas, que triunfan fuera de nuestras fronteras encuentren un panorama tan desolador a la hora de concretar sus proyectos, llegar a un público mayor y estrenar más asidua y dignamente en este país/Estado. Fernando Olaya

“Prefiero que me quite el sueño Goya a que me lo quite cualquier hijo de puta”
Monólogo. Actor: Gonzalo Cunill / Iluminación: Carlos Marquerie / Texto, espacio y dirección: Rodrigo García / Producción: La Carnicería teatro, Casa de América

“Prefiero que me quite el sueño Goya a que me lo quite cualquier hijo de puta”
Vídeo-instalación. DVD 2004
Realización: Rodrigo García / Director de fotografía: Carlos Marquerie / Cámara: Rodrigo García / Daniel Iturbe / Sonido: Nilo Gallego / Edición: Daniel Iturbe / Producción: Mónica Giráldez / Intervienen: Elena Alonso, Miguel Ángel Altet, Rubén Escamilla, Jorge Horno, Lola Jiménez, Patricia Lamas, Juan Loriente, Quique Castro

 
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